En cárcel de San Luis persisten las condiciones infrahumanas
Santo Domingo.-
El recinto carcelario improvisado, que fuera antes una capilla y su estructura lo describe, fue tomado como un centro de paso para llevar a los detenidos de la Fiscalía de la Provincia Santo Domingo, sin embargo autoridades lo siguen tomando como una cárcel, donde imputados que no deberían pasar de ahí llegan a tener meses.
Oscuridad, humedad, poca higiene, estrechez son las características que describen este lugar, sin que estas condiciones parezcan preocupar a las autoridades, pues son antiguas.
Reciente la Procuraduría General de la República anunció que el dinero que pagaría la empresa Odebrecht como multa por el pago de sobornos, lo usaría para construir cárceles, esta debería ser una de las primeras a considerar para acondicionar.
Tal como confirman quienes han podido entrar al angosto lugar, el ambiente ahí dentro es desagradable a todos los sentidos.
Personas arrimadas una al lado de la otra por el poco espacio, agobiadas por el calor, además del sucio que adorna las paredes.
Para las visitas usan el pasillo, de unos escasos metros. Los reclusos salen y ahí reunidos todos, parados, conversan rápido, porque el espacio no permite la extensión, y cada vez es más pequeño en las horas del mediodía, cuando familia acuden a llevar los alimentos.
Como un monumento contra la dignidad humana, carente de cualquier condición para alojar a persona alguna, así sigue la cárcel de San Luis en Santo Domingo Este.El recinto carcelario improvisado, que fuera antes una capilla y su estructura lo describe, fue tomado como un centro de paso para llevar a los detenidos de la Fiscalía de la Provincia Santo Domingo, sin embargo autoridades lo siguen tomando como una cárcel, donde imputados que no deberían pasar de ahí llegan a tener meses.
Oscuridad, humedad, poca higiene, estrechez son las características que describen este lugar, sin que estas condiciones parezcan preocupar a las autoridades, pues son antiguas.
Reciente la Procuraduría General de la República anunció que el dinero que pagaría la empresa Odebrecht como multa por el pago de sobornos, lo usaría para construir cárceles, esta debería ser una de las primeras a considerar para acondicionar.
Tal como confirman quienes han podido entrar al angosto lugar, el ambiente ahí dentro es desagradable a todos los sentidos.
Personas arrimadas una al lado de la otra por el poco espacio, agobiadas por el calor, además del sucio que adorna las paredes.
Para las visitas usan el pasillo, de unos escasos metros. Los reclusos salen y ahí reunidos todos, parados, conversan rápido, porque el espacio no permite la extensión, y cada vez es más pequeño en las horas del mediodía, cuando familia acuden a llevar los alimentos.
Dos cuartos que resultan diminutos al volverse una celda que es sobrepasada en su capacidad, un baño, oficina del agente a cargo y una celda para mujeres, así está dividida la cárcel.

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